El pegamento
Con el tiempo he aprendido que en la vida, la presencia de personas que, en algún momento pudieron significar mucho, se desvanece. Y no lo digo como reproche ni como signo de nostalgia. Simplemente ocurre así, y está bien.
Sin embargo, al menos en mi caso, con la familia pasa algo diferente. No importa lo que ocurra, sigue estando ahí. Cada miembro a su manera. Unas veces más y otras menos. Cada uno con su papel, un papel que cambia con el tiempo.
Este fin de semana he estado en Madrid. Gracias a la casualidad, por un lado, y al deseo de estar, por otro, nos hemos reunido un buen puñao de correas. He disfrutado mucho este fin de semana. La complicidad que existe entre nosotros es genial. Aunque pasemos tiempo sin vernos, parece que el tiempo no ha transcurrido. Que la última vez fue ayer.
Me pregunto qué hará que una familia se mantenga unida. ¿Será la sangre que hace de pegamento?